Labrado al fuego de un proceso de auto indagación, El Canto de Narciso nos conduce a explorar, desde la experiencia individual, pero también desde un yo poético disgregado capaz de sentir como propias experiencias ajenas, temas universales de candente actualidad en nuestra sociedad.
La complejidad de las relaciones familiares, la violencia física y psicológica ejercida sobre la mujer, las bondades de la auto escucha, el poder redentor del cuerpo y el baile, o los efectos de la falta de empatía.
Temas complejos reflejados en una arquitectura verbal inquietante y convulsa por momentos, pero que se va resolviendo hacia formas más serenas al final del poemario, cuando un canario encuentra la salida de su propio laberinto y conecta de nuevo con la alegría de vivir.